Jondo, sonidos maquínicos

Del 21 de abril al 5 de junio en la Fundación Rafael Botí, Córdoba.

Anteriormente, en el Teatro Central, Sevilla del 16 de septiembre al 10 de octubre 2021 y en el Palacio Almirante, Granada del 14 al 12 de noviembre 2021

El diálogo entre modernidad y tradición provocado por las vanguardias históricas tuvo en el sur una particular recepción. A diferencia de lo que ocurría en el resto del mundo occidental, cuya idea de modernidad, a grandes rasgos, se basaba en la fugacidad de lo nuevo, la pureza formal o la racionalidad maquínica, la sensibilidad del sur, anclada posiblemente en un cuerpo identitario de diferente magnitud, la releyó en términos puramente propios, anacrónicos, a medio camino entre la arraigada tradición y los nuevos lenguajes artísticos. Una dialéctica compleja que puede apreciarse en el interés de algunos autores andaluces de la Generación del 27, como Federico García Lorca y su cercanía por el mundo del flamenco y el folklore; o de la Generación del 98, como es el caso de Antonio Machado, que en su libro Juan de Mairena reflexiona sobre la máquina en relación al artilugio ideado por su personaje Jorge Meneses, a medio camino entre la maravilla y el artificio que conjuga un cante en clave dadaísta tan moderno como sus Coplas mecánicas. leer másEl diálogo entre modernidad y tradición provocado por las vanguardias históricas tuvo en el sur una particular recepción. A diferencia de lo que ocurría en el resto del mundo occidental, cuya idea de modernidad, a grandes rasgos, se basaba en la fugacidad de lo nuevo, la pureza formal o la racionalidad maquínica, la sensibilidad del sur, anclada posiblemente en un cuerpo identitario de diferente magnitud, la releyó en términos puramente propios, anacrónicos, a medio camino entre la arraigada tradición y los nuevos lenguajes artísticos. Una dialéctica compleja que puede apreciarse en el interés de algunos autores andaluces de la Generación del 27, como Federico García Lorca y su cercanía por el mundo del flamenco y el folklore; o de la Generación del 98, como es el caso de Antonio Machado, que en su libro Juan de Mairena reflexiona sobre la máquina en relación al artilugio ideado por su personaje Jorge Meneses, a medio camino entre la maravilla y el artificio que conjuga un cante en clave dadaísta tan moderno como sus Coplas mecánicas.

El presente proyecto tratará esta relación dialógica en términos situacionales desde una periferia como es el sur de Europa y centrándose, sobre todo, en artistas cuya obra está vinculada a la música, el sonido y la idea de máquina. De las piezas seleccionadas, y en línea con el discurso curatorial, subyace, además, una idea de resistencia que se opone al olvido de un legado cultural propio y se deja contaminar por nuevos lenguajes y tendencias, alejándose del virtuosismo vacío y la mercadotecnia actual instalada en las prácticas artísticas. En este sentido, nos encontraríamos en línea con la afirmación de Manuel Borja Villel, en la que aboga por “reivindicar lo vernáculo, que es aquello que está ‘situado’ y es ‘menor’” o con el término “saberes sometidos” de Michel Foucault, entendidos como aquellos no institucionalizados y ajenos al mundo académico, cuyo retorno es interpretado aquí como posibilidad de emancipación de una estética homogénea y global donde la interdisciplinariedad ha devenido norma.

Una especie de retorno a la ‘máquina de trovar’, que junto a la idea de ‘copla mecánica’, invocan la entremezclada dialéctica entre modernidad y tradición y convierten el espacio expositivo en un lugar ritual donde tienen cabida elementos tan dispares como el flamenco, el ingenio maquínico o la idea de algoritmo.

Dos de los nexos históricos que dialogarían con las piezas seleccionadas sería un ejemplar de Juan de Mairena de Machado, texto fundacional y uno de los orígenes del proyecto y, por otro lado, la vertiente artística de la máquina delirante arraigada en la cultura popular andaluza como es Aguaespejo Granadino, una de las tres partes de Tríptico elemental de España de José Val del Omar.

En ambos referentes se conjugan elementos relacionados con la modernidad maquínica y la tradición popular. En el caso de Antonio Machado desde la lírica poética y en el de Val del Omar desde la experimentación e invención de artilugios y artefactos sonoros y de visión.

Palabra en masa: amarra (2021) se engloba dentro de Enciclolalia, proyecto de Alegría y Piñero en el que investigan la fenomenología del habla. Se trata de un instrumento productor y modulador del sonido de unos pitos de caña que, a través de la sistematización de ciertos gestos recreados mediante la escultura, pronuncia a la palabra ‘amarra’ a modo de coro de cinco voces. Obra producida con el apoyo de la Fundación Rafael Botí.

Holy Thriller (2011) combina cultura pop y solemnidad religiosa para presentar algunos de los mitos y símbolos que conforman la identidad nacional española. Holy Thriller muestra a Michael Jackson como mártir pop, homenajeado en una versión sacro-pop por una banda cofrade de la Semana Santa. Un hilarante vídeo de la artista y activista multimedia María Cañas que hermana el histérico fenómeno fan de la cultura pop con las solemnes manifestaciones de la pasión religiosa, al tiempo que enfatiza cómo ambos espectáculos, con tantas diferencias como similitudes, sumergen a sus respectivas audiencias en un éxtasis colectivo.

Al compás de la marabunta o Semana Santa, ese trabajo de hormigas, también de María Cañas, indaga en la esencia animal del pueblo tal y como se manifiesta en su fervor durante las procesiones religiosas. Mediante una satírica analogía, vemos un tropel de hormiguitas que empuja con ansia un palito de madera, todo ello al son de los campanilleros, un ritmo que marca el compás del devoto hormiguero.

Con la condensación propia del lenguaje de sentencias y refranes, Todo es nada lo de este mundo si no se endereça al segundo, de José Miguel Pereñíguez, reflexiona acerca de la capacidad de las cosas de ‘estar derechas’, una propiedad cuya presencia o ausencia puede llevar a las cosas del mundo a ser o no ser. A partir de esta noción se plantean una serie de esculturas con mecanismos muy elementales que implican, de distintos modos, ese ‘estar recto’ y su contrario. La idea de Pereñíguez es hacer ver las paradojas y sinsentidos que pueden encontrarse en un estado dinámico de los objetos. La mayoría de las obras de la serie son, además, piezas o artilugios sonoros, aunque la función del sonido, en este caso, no es la de manifestarse, sino la de ser imaginado. El sonido sería el resultado de alguna clase de movimiento que se produciría en o sobre determinadas partes de estos objetos. Asignar una dimensión sonora a estas obras es una manera más de hacer que el espectador visualice, incluso en reposo, que cualquier objeto está incluido en una trama de acciones y trayectorias que pueden alterar significativamente su naturaleza y su contexto.

Phanoptic Readers (2020), de Enrique del Castillo, consiste en dos lectores ópticos creados por el propio artista que reproducen dos películas de cine sin emulsión para crear composiciones sonoras. Los lectores que ha construido transforman la luz en sonido y, dado que las películas se mueven a distintas velocidades, la pieza va generando una composición en constante cambio.

La experiencia de percibir los colores como un daltónico en el entorno de un navegador se reproduce en el vídeo Romance sonámbulo daltónico, trabajo del colectivo Los Dalton (Miguel Fructuoso, María Sánchez y Miguel Ángel Tornero), con el uso de la aplicación Sim Daltonism. Las búsquedas de Google vienen dictadas por el poema Romance sonámbulo de Federico García Lorca. Los resultados se convierten en una acumulación visual de banco de imágenes, una iconografía dictada por el algoritmo de Google, que permite cuestionar una doble convención: la del color, y la del estereotipo.

Afinar un cuerpo y Hacedores (2019), de Cristina Mejías, forman parte de Boca y hueso, proyecto que se centra en la figura del artesano hacedor de guitarras flamencas, un instrumento que, a diferencia del resto de aquellos de cuerda frotada provenientes de una escuela estandarizada, surge como acompañamiento del comunicador o trovador en las tascas y tabancos, y que hoy en día continúa siendo un saber que en muchos casos se transmite de maestro a maestro, de forma oral. La voz da forma a la madera. El trabajo de Cristina Mejías cuestiona los métodos estrictos y tradicionales de construcción de la historia por medio del relato lineal. Su obra surge de narraciones cercanas, como en este proyecto, en el que lleva tiempo compartiendo procesos y aprendiendo el oficio de su hermano lutier, que a su vez heredó sus conocimientos del maestro guitarrero Rafael López Porras, fallecido en Cádiz en 2012. Esta experiencia le permite llevar a cabo, desde su investigación artística, esta práctica artesanal y ser a su vez eslabón de transmisión y cuerpo de aprendizaje de aquellos procesos que vienen de antaño.