Aquello

En el Instituto Cervantes de Nueva York

Del 17 de febrero al 2 de abril

El Instituto Cervantes de Nueva York presenta Aquello, una exposición que observa lo cotidiano en el hogar y la ciudad. Los artistas participantes convierten lo común en extraordinario, amplificando las posibilidades de reflexión, crítica o comentario que existen en los objetos y arquitecturas con los que vivimos dentro y fuera de casa. Las obras que conforman esta exposición proponen un diálogo que apela tanto a la memoria acumulada de lo que nos rodea como a sus potencialidades discursivas.

El artista Rafael Domenech, nacido en Habana y residente en Nueva York, ha modificado tres mesas encontradas en el mismo edificio de su estudio en Yonkers, que anteriormente era un instituto. Interesado en el objeto como archivo, en la idea de exceso y en cómo reconvertir ese exceso, Domenech transforma esas mesas, e interroga así sobre el objeto como conocimiento y las estructuras educativas. Las obras de Domenech obligan a deshacerse de ideas preconcebidas de lo que es un libro, pero también de lo que es el objeto cotidiano y sus sistemas.

Los lienzos de Manuela González combinan retazos de textiles presentes en cualquier casa, como toallas o alfombras. Sobre estos materiales, la artista pinta patrones asociados a textiles domésticos, inspirados por recuerdos de la casa de su infancia en Colombia. Con este trabajo, la artista quiere subrayar la intersección formal que existe entre la abstracción modernista y las tradiciones textiles desde la prehistoria.

La serie Superficies de Claudia Kaatziza Cortínez combina moldes de papel y cianotipias de techos y suelos de Nueva York y Buenos Aires. La artista ha utilizado paneles de techos rescatados de edificios demolidos en Nueva York para crear moldes de papel. Las partículas de óxido y la textura son una transferencia directa de la moldura de estaño oxidado. En las imágenes de cianotipia se ven suelos de edificios de Buenos Aires, como la casa de la abuela de la artista.

En Radiant City la artista chilena Rocío Olivares dibuja una serie de planos arquitectónicos ficcionales en los que se han eliminado los espacios sin uso determinado, por ejemplo los pasillos, y se han impuesto puertas que conectan todos los espacios entre sí. Estos dibujos proponen una realidad doméstica distópica en la que estancias diversas se acumulan sin fin subvirtiendo la distinción entre público y privado.

Eco de Silla XL, del artista barcelonés Alejandro Palacín, es un conjunto de sillas de exterior cuyas patas han sido modificadas. En palabras de Palacín: “Si eres una escultura nadie te toca, incluso cuando eres transportada o expuesta te tocan de forma distante, con guantes, o te envuelven en plástico. Yo preferiría ser cualquier silla a la mejor de las esculturas, y que me cayera vino encima, y participar de las fiestas y los culos. Intento que la escultura sea algo con lo que se pueda convivir de otra manera.”

Tower, de Ester Partegàs, artista española afincada en Nueva York, expande un objeto doméstico, el cesto de la ropa, lo amplía y lo transforma en una escultura. Para Partegàs, esta obra connota sensibilidad, juego y cuidados con agresión, vulnerabilidad y destrucción. Cambiando la escala de este objeto cotidiano y aparentemente banal, Partegàs señala los conflictos emocionales y políticos que están inmersos en nuestro día a día.